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viernes, 2 de marzo de 2012

LA FORTALEZA DE XIVERT/CHIVERT

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE TIERRAS CASTELLONENSES:
RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR, POR JUAN E. PRADES BEL (Taller de historia, memorias y patrimonios).

EL CASTILLO DE XIVERT.
JUAN EMILIO PRADES BEL.
Al visitante que por primera vez se encuentre ante la presencia del castillo de Xivert le  se estremecera admirando la solemne panorámica de esta magnifica fortaleza, impacta la visión de como emerge de la tierra, dando sobriedad al entorno del que se desprende en ciertos días un aura misteriosa que queda retenida en la memoría . El castillo de Xivert es un castillo de los denominados montanos ubicado a 400 metros de altitud, y todavía conserva un gran aspecto de fortaleza y su apariencia perfilada domina y copa las vistas del territorio, fue construido en la vertiente sudoeste sobre un espolón de montaña de la sierra de Irta, dominando la Foia de Alcalà . El castillo está en ruinas, pero aún conserva su planimetria y su sólida estructura arquitectónica original construida en varios periodos. La fundación del castillo de Alcalá de Xivert es de origen islámico, pero en su mayor parte la construcción visible es adscribible a la Orden del Temple y a la Orden de Montesa del periodo cristiano.
   Existíeron con anterioridad asentamientos humanos durante la Edad del Bronce dentro del recinto del castillo, como demostraron las excavaciones arqueológicas la existencia de construcciones de la edad del bronce en el mismo lugar existentes por debajo de  varios niveles estratigráficos de donde fue construida la capilla templaria.  Los íberos y los romanos se establecieron también en este territorio (Histra). Los árabes en cuando ocuparon estas tierras tras la invasión de Hispania, se establecieron y fueron ampliando la fortaleza que tenía como centro el Alcázar (el emplazamiento militar), y el Albacar poblado amurallado adosado al castillo, que albergaba a población civil residente , el Albacar era también referencia como lugar de refugio en épocas de contiendas o amenazas armadas, destinado a albergar a los súbditos de la numerosa población dispersa que vivía por los alrededores, así como redil para cobijar a recaudo sus ganados y rebaños . El castillo de Xivert fue conquistado por el ejército cristiano de reconquista del rey Jaime I en el año 1234, poco después de que Peñíscola fuera conquistada a las huestes musulmanas. La fortaleza de Xivert fue donada a la orden del Temple, que amplió el recinto amurallado y construyó las dos torres circulares unidas por el tramo de muralla. Los templarios utilizaron para la construcción piedras de sillería, pero respetaron los sólidos muros de tapial levantados anteriormente por los árabes, a los que se deben también las torres en forma de cubo. En torno al castillo se creó un núcleo amurallado en el que vivía la población árabe, hasta que fue expulsada en el año 1609, cuando se ordenó que los moriscos abandonaran el territorio español. En el conjunto arquitectónico de la fortaleza de Xivert se puede ver el foso, la muralla del sureste, la torre de Mitjorn, la necrópolis, el aljibe islámico, el solar de la mezquita, la muralla suroeste, la torre de Ponent, el camino de ronda, la torre de Mestral, la torre de Tramuntana y, en el recinto superior, el aljibe templario, la torre sur, la capilla templaria, las torres gemelas de los Templarios, el camino de ronda, la muralla del sureste, la porta de la Vila, la puerta de Albacar y los edificios del antiguo poblado islámico de Xivert.
ARCHIVO: 


viernes, 13 de enero de 2012

EL MANANTIAL DE LA TIMBA, ALCALÀ DE XIVERT

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:
JUAN E. PRADES BEL
EL MANANTIAL DE LA TIMBA, EN EL RÍO CUEVAS-SAN MIGUEL, ALCALÀ DE XIVERT.
ESCRIBE: JUAN EMILIO PRADES BEL
   La Timba es el nombre que recibe un manantial perenne por donde afloran aguas subterráneas visibles sobre el mismo lecho del río Cuevas o río Segarra, se localiza el manantial a la altura de la ermita de San Miguel Arcángel, estando a menos de 400 metros de distancia de la capilla la cual bendice y rebautiza este tramo del cauce a su paso como río San Miguel y le presta su nombre desde este su lugar de encuentro y desde “El Estret del Riu”donde entra el río en el término de Alcalà de Xivert hasta su feliz encuentro con el mar Mediterráneo en el delta de Capicorb, en un recorrido aguas abajo de unos nueve kilómetros.
   El manantial de "La Timba" emerge en un extremo del cauce del río, pegado junto a la ribera izquierda del río y por debajo del talud de conglomerados fosilizados durante la era Cenozoica que registra erosión y regresión por el impacto de las aguas torrenciales golpeando en el meandro que se forma en este margen izquierdo de la rambla, la fuente es una salida natural de aguas subterráneas brotando directamente y libremente desde el lecho del río, el manantial se contempla en las siguientes coordenadas: WGS84 Latitud 40º 16' 12´73” N y Longitud 0º 11' 46´55” E.
    Hasta la implantación de los cultivos de cítricos en estas latitudes, este manantial durante todo el siglo XX, siempre aportaba y vertía un caudal ecológico al río para beneficio de la fauna silvestre y fue siempre un referente seguro como abrevadero de los ganados y rebaños de la zona (pastores: Amador Prades Domenech, Paco Año, Manolo Loriente, Vicente Loriente, Juan Tomás García...), y siempre corrían aguas sobrantes río abajo, la proliferación de sondeos y prospecciones con la consiguiente perforación de pozos en las tierras de los alrededores en busca de minas de agua y pozos artesianos, para el gran consumo hídrico de las grandes plantaciones de cítricos, esta actividad agrícola frutícola junto a la progresiva sequía ha hecho mermar y disminuir el nivel freático de este acuífero subterráneo, bajando el nivel de este manantial mas de un metro comparado con la década de los años setenta del pasado siglo XX, en que no existían los campos de cítricos. La profundidad a la que se encuentra el nivel freático varia de acuerdo con la pluviosidad y otros factores, entre ellos el volumen de agua extraído por los hombres, en la actualidad el manantial se encuentra oculto, su nivel freático se encuentra por debajo del suelo de la rambla -1,30 m., por lo que para que afloren las aguas para un bien faunístico, hace necesario para su beneficio hacer un canal o acequia o una rasa con retro-excavadora levantando el lecho de cantos rodados del río, rebajando el nivel del suelo para que aflore y se estanque el agua naciente. 
   Testimonio de Tica Gascó del Mas de Carreró: “Cuando yo era pequeña una vecina se puso enferma, por recomendación bebió agua de la Timba y se curó, y siempre lo decía…¡El agua de la timba es medicinal!”.
   La zona en que se halla el manantial es una zona de riguroso secano, por lo tanto este manantial era de vital importancia biológica para residir y habitar la zona, tanto para animales salvajes como para las personas.
Históricamente el manantial de "La Timba" fue el hito catapultador y motivo decisivo para el asentamiento humano permanente y la confluencia de viales itinerantes históricos en esta zona ya existentes en la época ibérica, romana, islámica, andalusí, cristiana, morisca, moderna y contemporánea.
    La presencia humana en la zona es visible desde la Edad del Hierro, con un paso y el encuentro en las inmediaciones de dos viales o caminos romanos con presencia de tres fragmentos de ánfora romana itálica junto con cerámica ibérica, en época islámica el asentamiento de población es masificado por toda la zona con la proliferación de alquerías aisladas que ocupaban laderas y baldíos dedicándose sus habitantes a la agricultura y ganadería, en esta época fue construido el castillo de Tauranza, mezquita, norias, caminos, alquerías, "aljubs", pozos, bancales, aterrazamientos, corrales, casas, y perviven los dos antiguos viales existentes desde la época romana.
    El documento oficial mas importante para dilucidar la vida emergida que giraba al alrededor de las posibilidades de habitad que ofrecían las aguas freáticas del manantial de la Timba y en donde se citan expresamente el uso de las aguas es en la Carta Puebla de los asentamientos de Castellnou y Almedixer que se firmo un 18 de febrero del año 1262 en que la Milicia del Temple conceden a Bartomeu Amorós para que repoblase dicho lugar, los vasallos que inicialmente estaban comprometidos fueron veinte seis súbditos pobladores con sus familias, que labraron, conrearon y mimaron estas tierras de secano.
   Sin duda un lugar, una tierra y un manantial con tintes mitológicos y épicos.

Juan Emilio Prades Bel, en Torreblanca a 26 de julio de 2011
Festividad de Santa Ana y San Joaquín

BIBLIOGRAFIA:
Juan E.Prades Bel: “El manantial de la Timba”. Publicación Tossal Gros nº138, página 57-58, 2011.

Manantial de La Timba (Juan E.Prades Bel 2011)



Panorámica de la Ermita de San Miguel (Juan E. Prades Bel 2011).

Manantial de La Timba (Juan E. Prades Bel, 2011)